La mochila de las 72 horas vuelve a la mesa: lo que el COE recordó a las familias
Hay objetos que solo se echan de menos cuando ya no hay tiempo de buscarlos. Este martes 27 de octubre, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) de República Dominicana volvió a poner sobre la mesa uno de ellos: la mochila básica familiar de emergencias, pensada para que una familia subsista de forma autónoma durante al menos 72 horas si debe evacuar deprisa ante un fenómeno atmosférico adverso. La orientación, difundida por Canal del Sol a partir de El Día, recupera los manuales de prevención del propio organismo y está dirigida, sobre todo, a quienes viven en sectores vulnerables.
La lista es corta; lo importante es el cálculo por persona
El instructivo ordena la mochila por renglones. Primero, agua potable embotellada y alimentos que no demanden refrigeración ni preparación con fuego, como enlatados y galletas secas, calculados en proporción al número de integrantes del grupo familiar. Después, un botiquín de primeros auxilios con las medicinas de prescripción regular de cada quien, y los esenciales de aseo: jabón líquido, alcohol en gel, pasta y cepillos dentales y papel higiénico, para prevenir problemas sanitarios si hay que pasar días en un alojamiento provisional. Cierran la lista la linterna con baterías de repuesto y una radio portátil, para seguir los partes meteorológicos si falla el suministro eléctrico.
- Arma la mochila en familia, no en solitario: cada integrante sabe qué lleva, dónde está y qué medicina es la suya; en una evacuación nadie debería tener que explicarle la mochila a otro.
- Calcula por persona y por día: agua y comida se multiplican por integrantes y por tres días; una mochila «genérica» suele quedarse corta justo con el más pequeño o con el mayor de la casa.
- Medicinas primero, antojos después: la reserva de los tratamientos habituales y el botiquín van antes que cualquier extra; sin salud cubierta, lo demás pesa pero no sirve.
- Revisa fechas dos veces al año: agua, alimentos y baterías caducan en silencio; una revisión breve con el cambio de temporada mantiene la mochila lista de verdad, no solo llena.
La lección anticrisis de este recordatorio no es el miedo al fenómeno que viene, sino el orden del día tranquilo: una mochila armada con criterio convierte las primeras 72 horas de cualquier emergencia en un problema ya resuelto. La familia que la prepara junta, la guarda accesible y la revisa a tiempo no discute qué llevar cuando suena la alerta: agarra, sale y se cuida.